El estrés y las alergias: relación desenmascarada

Si los síntomas de tu alergia ­—que crees mantener bajo control­­­—, se disparan o enfatizan de manera inexplicable, dale una mirada a tus niveles de estrés, porque estos pueden ser el responsable de las molestias.

¿Por qué el estrés desata alergias? / Foto: Thinkstock¿Por qué el estrés desata alergias? / Foto: Thinkstock

En efecto, estar estresado por un tiempo prolongado, puede empeorar los cuadros alérgicos y hacer más difícil su tratamiento. ¡Entérate de los detalles!

Desencadenante al descubierto
El malestar físico que provoca el estrés tiene una explicación. Prácticamente todos los sistemas del cuerpo hacen ajustes para funcionar bajo condiciones adversas, y el inmunológico y nervioso no son la excepción.

Cuando estamos bajo un cuadro de estrés prolongado, el cuerpo segrega ciertas elementos, como la histamina, el químico responsable de los síntomas alérgicos; además de cortisol, una hormona que llega a afectar el sistema inmunológico, de tal manera que los síntomas de las alergias pueden intensificarse o durar más tiempo. Así lo explica la revista de salud WebMD.

Tras investigar la influencia del estrés sobre las funciones inmunitarias del organismo, un estudio publicado por el Diario de Investigación de Alergología e Inmunología Clínica concluyó que mientras el estrés crónico por sí solo no provoca una alergia, sí puede favorecer la aparición de la patología de la misma y dificultar su control.

Por su parte, el Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología, reporta que alrededor del 30% de los adultos y 40% de los niños en los Estados Unidos, padecen Rinitis Alérgica, también conocida como Fiebre de Heno, que puede ser estacional y manifestarse a comienzos de la primavera, en el verano y al inicio del otoño.

Otras investigaciones revelan que las personas con estrés crónico tienen el doble de probabilidades de presentar de manera severa los síntomas de este padecimiento, como fluido nasal, estornudos, congestión nasal, lagrimeo y comezón en los ojos.

La buena noticia es que conforme disminuye el estrés de las personas, la severidad de los síntomas también aminoran.

Hábitos a modificar
El estrés no sólo causa estragos en nuestro bienestar, también puede alterar ciertos aspectos de nuestra vida que contribuyen a empeorarlo. Cuando nos encontramos en ese estado de forma prolongada, podemos:

  • Comer inadecuadamente.
  • Dormir mal.
  • Llevar una vida sedentaria

En conjunto, estos hábitos pueden agravar la situación.

Por ello, se recomienda identificar lo que está causando el estrés y tratar de reducirlo. Por ejemplo: delegar actividades para tener más tiempo de relajación o ejercitarse, ya que la actividad física ayuda a reducir las hormonas del estrés y actúa como un descongestionante nasal natural.

Además, es importante dormir lo suficiente, pues el descanso contribuye a restaurar el balance que el estrés altera en el cuerpo.

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Fuentes: WebMD, Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología y Diario de Investigación de Alergología e Inmunología Clínica.

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