¿Para qué sirven la vitaminas?

La publicidad nos bombardea con productos enriquecidos con ellas, los nutricionistas nos indican que hay que consumirlas para estar saludable, y las góndolas de algunas cadenas de farmacias ofrecen largas listas de medicamentos de venta libre con complejos vitamínicos.

Pero, ¿alguien sabe qué son y para que nos sirve cada una?

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La ciencia nos cuenta que son compuestos heterogéneos que, en su mayoría, no pueden ser producidos por el organismo aunque son imprescindibles para mantenernos vivos, y de allí que haya que ingerirlas de los alimentos. La cantidad diaria que necesitamos es mínima, y su falta o su exceso pueden producir enfermedades.

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La deficiencia de vitaminas se denomina avitaminosis mientras que el nivel excesivo de vitaminas se denomina  hipervitaminosis.  Así que, siempre, mejor consultar a un médico antes que consumirlas por nuestra cuenta.

  • A. Se encarga de proteger la piel, interviene en el proceso de visión y participa en la elaboración de enzimas (sustancias que aportan cambios químicos) en hígado y hormonas sexuales.
  • B1 (tiamina). Es importante para el buen funcionamiento del sistema nervioso y cerebro, así como para disminuir los efectos de la resaca o cruda.
  • B2 (riboflavina). Indispensable para la obtención de energía, crecimiento, regeneración de tejidos, alivia calambres musculares y disminuye fatiga física e intelectual.
  • B3 (niacina). Protege de trastornos en circulación sanguínea y permite desempeñar correctamente las funciones intelectuales.
  • B4 (adenina). Estimula la formación de glóbulos blancos.
  • B5 (ácido pantoténico). Interviene en el metabolismo de una sustancia encargada de la memoria y concentración (acetilcolina), reduce el estrés y proporciona relajación.
  • B6 (piridoxina). Esencial para el buen funcionamiento del cerebro, regularizar el sistema nervioso y favorecer el metabolismo de proteínas.
  • B7 (colina). Evita que las grasas se acumulen en los órganos.
  • B8 (biotina). Necesaria para la formación de células nerviosas y aliviar el estrés y dolencias hepáticas.
  • B9 (ácido fólico). Indispensable en la producción de los glóbulos rojos, previene malformaciones congénitas, regenera células y permite que genitales y sistema nervioso se mantengan en buen estado.
  • C (ácido ascórbico). Permite adecuada cicatrización de heridas, favorece la absorción del hierro y protege a las células de las agresiones externas.
  • D (calciferol). Se forma en la piel mediante exposición al Sol, fija el calcio en huesos y previene caries dentales.
  • E (tocoferol). Impide la destrucción de células y permite la regeneración de tejidos.
  • K. También se le llama antihemorrágica porque es fundamental en los procesos de coagulación de la sangre.

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