“Hoy no tengo ganas, mi amor”

Abrirte a nuevas experiencias, seguramente aumentará tu deseo sexual. / Foto: ThinkstockAbrirte a nuevas experiencias, seguramente aumentará tu deseo sexual. / Foto: Thinkstock



¿Hacemos poco el amor? ¿Demasiado? Quién sabe, todo depende del cristal con que se lo mire. Hacer el amor mejora ostensiblemente el ánimo. Provoca un descenso en los niveles de presión arterial, mejora los trastornos de ansiedad y del sueño.

Organizar programas en pareja que alejen de la rutina y permitan nuevas experiencias, seguramente enriquecerá el vínculo y aumentará nuestro deseo sexual. Aquí te comparto tres sugerencias para que la frase "Hoy no tengo ganas, mi amor" sea una constante en tu relación.


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1. Busca el espacio apropiado.

Es recomendable encontrar diversos momentos y contextos para jugar con nuestra pareja, en ese juego donde lo sensual, lo erótico y lo seductor se entrelazan y danzan de modo permanente.

Muchas parejas suelen destinar un tiempo fijo para su “rutina” sexual, como por ejemplo, 10 o 15minutos, tres veces por semana. Es ésta una “maravillosa” forma de lograr que la vida sexual pierda todo tipo de misterio y emoción, y termine siendo un trabajo más, una de nuestras múltiples obligaciones que, inevitablemente, deteriorarán el erotismo.

Si buscamos momentos en que ambos estemos descansados y relajados, y el tiempo pierda su carácter de finito, será ese un encuentro maravilloso.


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2. Valora todas y cada una de nuestras sensaciones.

Creer que sexo es igual a penetración, los y las lleva a focalizar el placer sexual en el estímulo genital. Otras experiencias, muy sensuales, como caricias a lo largo de todo nuestro cuerpo, besos por todo el cuerpo, besos profundos, besos piquito, pequeños mordiscos, besos y más besos y otras experiencias se menosprecian. Desconocen que las personas que más conformes están con su vida sexual, son las que le dan importancia a estas cuestiones y que la sensualidad de una persona se extiende a cada parte de su cuerpo.

Por eso es muy importante recrear una experiencia sensual atendiendo y gozando tanto del placer no genital como del placer genital. Tóquense cada parte del cuerpo de maneras imaginativas y variadas. Utilicen diferentes tipos de iluminación (velas), olores (sahumerios), sonidos (música), gustos y contextos (no siempre el dormitorio) para aumentar su entusiasmo y alegría.


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3. Mantén buena comunicación interna y externa.

El placer sexual comienza con uno mismo. El aumento del placer erótico significa también una mayor aceptación de tu cuerpo, mente y espíritu. Para que no te sientas tenso ni inhibido, es recomendable que previo a la relación, explores tu propio cuerpo, descubriendo así las sensaciones que más disfrutas, junto con tus particulares condiciones. Entonces sí, bajo condiciones de respeto mutuo, descubrirás también qué cosas hacen gozar más a tu pareja, y podrás comunicar las propias. Mantengan una charla abierta donde cada uno pueda decirle al otro qué le gusta y qué no. El erotismo incluye el juego, la imaginación y la fantasía.


Les propongo que alguna vez que tengan ganas, usen algunas de estas sugerencias y después vean qué sienten y cómo se sienten.

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Diana Resnicoff es licenciada en psicología y sexóloga clínica.

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