¿Impotencia o falta de erotismo?

Hace un tiempo escuché decir a un colega que en la Argentina hay más de dos millones de hombres con problemas de erección. Y este dato me impactó. A mi entender, muchas veces, más que un problema funcional-mecánico de erección, son situaciones de des-erotización. Pensando que varones y mujeres vivimos en una cultura que no nos educó para el erotismo, y en la que la experiencia erótica no es valorada ni cultivada.

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Es cierto que, a medida que los años pasan, tanto en varones como en mujeres, disminuye la fuerza de la función sexual (y esto puede hacer aparecer síntomas de dificultad con la erección peneana)  pero no pasa lo mismo con el erotismo. La motivación sexual va transformándose en la afirmación de la experiencia erótica, con el crecimiento de la capacidad de comunicación y encuentro con el otro, con el crecimiento de la posibilidad de intimar.

Este aprendizaje ocurre de dos formas:

* En el intimar de los cuerpos, donde aprendemos a abrir nuestra sensualidad al contacto corporal con el otro y nos encontramos más profundamente con él. Nos entretejemos y nos entrelazamos, nos sentimos fusionados por un instante, al mismo tiempo que nos sabemos uno y otro, diferentes y seducidos por la "otredad" de nuestro compañero/a.

* En el intimar de la palabra y la conversación, donde aprendemos a poner en contacto lo más íntimo de cada uno con lo más íntimo del otro (sentimientos y pensamientos, gustos, alegrías y dolores, goces e intensidades). Nos  entrelazamos sabiendo cada vez más el uno del otro.

Cuando el coito es practicado y vivido como lo único que importa, y todas las otras conductas o situaciones son casuales o instrumentales a él (por ejemplo las caricias sólo se viven como acciones que producen la erección o la generación del fluido vaginal que hacen posible la penetración),  podemos decir que hubo un encuentro sexual que hasta pudo haber sido fuerte, pero no fue un encuentro erótico.

En los encuentros eróticos el coito es una de las muchas escenas significantes pero dentro de un devenir de hechos, circunstancias, conversaciones, caricias y miradas, todos significantes por sí mismos y en un grado importante.

En suma: en los encuentros eróticos, el deseo sexual y lo coital se redimensionan, se actualizan y potencian. Por esto sostengo que muchas veces, el deseo sexual disminuye cuando no hay un crecimiento del encuentro erótico, fuente de alimentación y potenciación constante del deseo.

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