Sexo virtual

Internet está por todas partes y produjo un cambio en el modo de vincularse afectivamente. Actualmente muchos varones y mujeres, de diferentes edades, diferentes orientaciones sexuales y estado civil diferentes, consumen sexo virtual en sus diversos formatos. Ávidos y curiosos por todo lo referido a lo sexual, encuentran en Internet un territorio fértil para saciar su curiosidad. Para algunos, significa un espacio para consumir pornografía, pero para otros ese espacio virtual es un área de juego, diversión, condición que les facilita expresar sentimientos, usualmente reprimidos.

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¿Qué cambia que sea virtual?

El sexo virtual permite esencialmente un enorme despliegue de nuestras fantasías. Podemos adjudicarle a nuestro interlocutor un lugar idealizado, creyendo que esa persona es la que tanto tiempo estuvimos buscando. Por supuesto que, ante la concreción de un encuentro físico, las probabilidades de una fuerte frustración (inversamente proporcional a la idealización) son altas. ¿Por qué? Porque los olores, las miradas, el contacto de la piel, la manera de actuar, algunos detalles físicos y otros tantos aspectos no percibidos virtualmente, aparecen de repente y pueden tener efectos determinantes.

También es cierto que, a través del dialogo virtual,  se expresan ciertos deseos, que, en la realidad, muchas veces le resulta al individuo difícil de tolerar o procesar por  culpa, vergüenza, angustia, miedo: fantasías homosexuales, bisexuales, sadomasoquistas, grupales, swingers, etc.

En la consulta, veo varones y mujeres cuya sexualidad se halla inhibida por no aceptar su cuerpo, por la dificultad para tomar contacto con una eventual pareja sexual y/o afectiva, por timidez y ausencia de habilidades sociales y sexuales, por temor al fracaso o a no responder a las expectativas de los demás, etc. A estas personas les resulta muy tentador este sexo virtual: pueden acceder, de un modo relativamente sencillo,  a un "partenaire" sexual, sin compromiso afectivo, con bajo o nulo riesgo de que fracase su rendimiento genital, sin necesidad de exponer el cuerpo y con la oportunidad de dar rienda suelta a sus fantasías sexuales.

También, parejas con muchos años de convivencia, aburridos como producto de la rutina y el descuido de su erotismo cotidiano, encuentran en el sexo virtual un camino posible de diversificación de sus juegos sexuales sin los "riesgos" que puede deparar llevar a cabo esos actos en el plano real.

Por ello tenemos que reconocer que se trata de una nueva realidad que está entre nosotros que no es buena ni mala en sí misma. Lo importante, en todo caso, es que se pueda canalizar de manera tal que contribuya a desarrollar nuestra sexualidad y enriquecerla.

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