El concepto de triunfo en los niños

Desde muy pequeños el juego es un lugar de expresión, de autoconocimiento y en muchos casos de competencia. Por un lado el competir contra pares, y por otro la auto-superación son los elementos que acompañan naturalmente a la competitividad desde la infancia hasta la adultez.

Efectivamente el impulso de superación se presenta muy tempranamente en nuestra vida desde los juegos infantiles: “- mirá hasta dónde llego” será el preludio de un salto de un niño frente a su padre”, “te gané” dirá sonriente cualquier niño frente a otro al que le ha ganado en un juego con o sin reglas. En estos juegos los niños aprenden a armar reglas, a respetarlas y hacerlas respetar, a armar equipos, elaborar estrategias, a tolerar perder, entre otros. En estos juegos encontramos también desde niños el deseo irrefrenable del triunfo.

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¿Qué sería triunfar? La palabra triunfo refiere a la acción y resultado de triunfar, es decir, es el éxito obtenido en el desempeño de una acción. La misma suele estar acompañada de una sensación de satisfacción muy grande, y de autoestima en alta. A veces aparecen también sentimientos mezquinos como la burla, la subestimación, las comparaciones desagradables y otras manifestaciones que hay que poner en la lista de lo que los niños deben aprender para ser tan buenos ganadores, como perdedores.

Sin duda alguna, una adecuada competencia infantil favorece el desarrollo hacia estadios más complejos de adquisiciones y facilitan la madurez emocional del niño. Todo ello no es sin ayuda. Ayuda de un adulto que coordine tales actividades como garante del desarrollo saludable y de vínculos favorecedores.

Como en la vida cotidiana se trata de vencer  continuamente obstáculos para lograr el objetivo y el triunfo con su correspondiente cuota de placer le otorga sentido a los “sacrificios” realizados para llegar al mismo. Es decir que es totalmente positivo intentar triunfar, pero debemos hacerlo en el marco de reglas claras, respetadas y sostenido en el lazo con el otro y no siempre contra el otro.

Competir viene de la mano de jugar, disfrutar, triunfar, conocerse, descargar agresividad, crecer. Pero, sobre todo se trata de una oportunidad para conocer los recursos propios para enfrentar desafíos, generar mejores cada vez para lograr los objetivos, y hacerlo en un sano vínculo con los otros, disfrutando del triunfo y tolerando la pérdida.

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