Antes hombre… ahora mujer

Ella era él atrapada en un cuerpo masculino desde que tenía cinco años. Según el médico que le practicó la cirugía de cambio de sexo, su cabeza de mujer no encajaba en un cuerpo que se desarrollaba como hombre.

Se trata de la primera menor que es sometida a este tipo de operación en España, cita el diario El País en su pasada edición del 11 de enero. El joven de 16 años, quien sufría de una disforia de género severa, necesitó el permiso de un juez, además del apoyo de su familia, para hacer realidad su sueño de convertirse en mujer.

El asunto destapa la polémica sobre si debe permitirse abiertamente la cirugía de cambio de sexo a menores en este país, donde según los medios de prensa, otros 12 niños esperan por el permiso judicial para ser intervenidos.

Por lo variable de los resultados y la rapidez con que puede cambiar la identidad de género en los adolescentes, la mayoría de los especialistas recomienda retrasar al máximo cualquier intervención física de carácter irreversible, como la practicada en este caso.

En esta cirugía se extirparon los testículos y el pene, y se construyó una vagina en el periné. Con el glande, y los nervios dorsales del pene, se hizo un clítoris con plena sensibilidad. También se adaptó la uretra hasta dejarla como la de las mujeres, al nivel de la entrada vaginal, y con el escroto se edificaron los labios mayores del órgano sexual femenino.

Muchos de los hombres que deciden someterse a este tipo de operación, se realizan además cirugías de extirpación de los senos, y otras de carácter estético como la feminización del rostro y el aumento de las nalgas y las caderas.

El síndrome de Benjamin

El término transexual comenzó a usarse en 1940 para denominar a aquellas personas que desean vivir de forma permanente como miembros del sexo opuesto, y para ello se someten a una cirugía de reasig¬nación de sexo.

Conocida también como disforia de género o síndrome de Benjamín (en honor a Harry Benjamin, endocrinólogo estadounidense pionero en el tema), la transexualidad está presente en individuos cuyo cerebro se formó con los caracteres propios de un género y los órganos reproductores del otro.

A diferencia de un travesti, que se siente pleno vistiendo y comportándose como una persona del sexo contrario, un transexual necesita y busca adaptar su cuerpo de forma permanente al del sexo opuesto.

Expertos de la Universidad de Ámsterdam aseguran que el cerebro de las personas transexuales y el cerebro de aquellas del sexo con el que se identifican son estructuralmente y a nivel neuroquímico idénticos.

Algunas cuestiones médicas y legales

En muchos países como Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, México, Argentina, Uruguay, Brasil y la mayoría de las Naciones europeas, existen leyes que permiten el cambio de nombre y de sexo en los registros administrativos, así como la realización de cirugías de reasignación de sexo.

En Holanda, Finlandia, Suecia e Inglaterra, se ha establecido además que estas operaciones queden cubiertas por el sistema público de salud. Según un reporte oficial, Cuba puso también en práctica una resolución que autoriza las cirugías de cambio de sexo de manera gratuita.

Para la cirugía los candidatos deben tener la mayoría de edad (a menos que las autoridades pertinentes dictaminen lo contrario) y haber seguido la experiencia de la vida real del sexo al que se cambiará por un período de 12 meses. Por lo general, el diagnóstico de disforia de género es realizado por un psiquiatra, quien remite al paciente a un tratamiento hormonal y quirúrgico.

Es un proceso largo que generalmente dura entre 2 y 3 años, y durante el cual se perseguirá la eliminación de los caracteres sexuales del sexo original y la inducción de los del sexo deseado a través de la terapia psicológica, el tratamiento con hormonas y las cirugías reconstructivas.

Aún es un tema tabú

La transexualidad, como la homosexualidad, no es aceptada por los sectores sociales más conservadores. La decisión de cambiar de sexo puede ser un factor de discriminación y de conflictos familiares, laborales y religiosos.

Casos que han trascendido públicamente como el de Thomas Beattie, un transexual de Oregón que no alteró su sistema reproductor femenino, y quedó “embarazado” por inseminación artificial tras abandonar su tratamiento con hormonas masculinas, han reavivado el debate sobre el tema.

Beattie y su esposa se enfrentaron a la burla y objeción de profesionales médicos, y hasta de sus familias, tras anunciar su decisión de tener un hijo.

Recientemente un párroco de Florencia, Italia, fue destituido por el arzobispo por haber casado a "una mujer que nació hombre", que viola el sacramento católico que establece que el matrimonio sólo es posible entre personas de distinto sexo.

Afortunadamente no sólo hay ejemplos negativos. Amanda Simpson, cuyo nombre anterior era Mitchell Simpson, se convirtió este año en una de las primeras transexuales en ocupar un cargo de alto nivel en Estados Unidos.

Simpson, instructora de vuelo y piloto de pruebas, con estudios en física, ingeniería y administración de empresas, fue nombrada por la administración Obama como Asesora Técnica Senior del departamento de Comercio.

La hoy mujer de 49 años, quien se sometió a una operación de cambio de sexo hace una década, afirmó en un comunicado: “espero que pronto seré una de cientos y que este nombramiento abra oportunidades futuras para muchos más”.

¿Qué opinas sobre el derecho de los transexuales a elegir el sexo al que quieren pertenecer?

Cargando...