Cuerpo sano y corazón alegre

Una forma de vida saludable no sólo implica cuidar lo que comemos o cómo nos ejercitamos, también es necesario poner atención a la manera en que nos relacionamos con el mundo y con nosotros mismos.  Al respecto, el doctor Ramani Durvasula, en un artículo publicado en la revista Real Beauty, afirma que existen algunas acciones para mantener el espíritu ligero y el corazón alegre.

Ponte en contacto con alguien que te levante el ánimo, si es posible, a diario. No tiene que ser una llamada larga, basta con una conversación pequeña por el chat o un mensaje de celular para cambiar el panorama del día (de nublado a soleado en tu interior).

Lleva un diario de gratitud. En lugar de siempre escribir tus penas y conflictos, regálate algunas páginas para anotar todas aquellas situaciones por las que estás agradecido. Cuando vengan tiempos difíciles, podrás volver a esas líneas y recuperar el sentido de lo importante.

Escribe tus metas a corto y largo plazo. A veces los problemas cotidianos se vuelven un obstáculo para poder disfrutar del maravilloso proceso de aprendizaje que es la vida. Por ello, Durvasula sugiere anotar todo aquello que deseamos hacer, desde caminar por un parque, hasta visitar a un amigo o realizar un viaje. Escribirlo, planearlo y eventualmente realizarlo hace que las otras actividades, esas que aparecen en la lista de pendientes y obligaciones diarias, se conviertan en parte de un proyecto mayor y no en una monserga.

Sonríe genuinamente, no como una mueca "de cortesía". Cuando lo haces desde dentro, no sólo iluminas tu día sino el de los demás.

Camina. Date el tiempo para movilizar tu energía y compartir el espacio con los demás. Una caminata a medio día, a la hora del almuerzo o de regreso a casa, es suficiente para levantar el ánimo y agilizar tu mente. A veces las soluciones a problemas complicados llegan en esos trayectos.

Conecta tu mente. Existen técnicas muy sencillas para ponerte en sintonía con tu interior en poco tiempo, "reiniciar" tu mente y darle claridad. Por ejemplo: si vas a hacer un trayecto largo en transporte público, cierra los ojos durante cinco minutos y respira profundamente mientras visualizas algo que te traiga tranquilidad.

Organiza tu espacio. El doctor Durvasula repite a su manera lo que nos decía mamá cuando veía que teníamos la habitación hecha un caos: "Si como tienes tu pieza tienes cabeza...". Date un tiempo para ordenar los objetos, pintar los muros, limpiar las ventanas, ventilar la ropa y deshacerte de lo que ya no usas. La energía de los espacios se repite en el espíritu de las personas que los habitan.

Trabaja en voluntariado. Para alegrar el corazón, dar es tan importante como recibir. Hay mucha gente que lo tiene todo materialmente hablando, pero ha olvidado el poder que da la satisfacción de haber ayudado a alguien más, de manera gratuita y auténtica. Quizás haya alguien de tu familia que está necesitando un poco de ayuda. Si no, hay cientos de organizaciones que necesitan manos y acciones, pregunta a tus amigos por alguna o simplemente búscalo en la red.

Ponte un reto. Darvasula señala que una forma de romper con viejos patrones y renovar el ánimo, es imponerse un reto que implique vencer uno de esos miedos inexplicables que tenemos desde hace tiempo.

Viaja a un nuevo lugar. No es necesario usar los ahorros que has estado guardando para aquella ocasión especial, si te animas a ser un viajero local y explorar tu ciudad o la región circundante, cumplirás con el objetivo de ejercitar tu curiosidad y revalorar tu vida cotidiana.

¿Qué otra actividad sugerirías?

Cargando...