Lo que callan los ginecólogos

Lo que callan los ginecólogos / iStockphoto

Se supone que los ginecólogos pasan todo el día hablando con sus pacientes sobre temas de sexualidad y reproducción. Se supone también que deberíamos sentirnos cómodas y en confianza hablando de nuestra vida sexual con el doctor. Y se supone que el doctor tiene la responsabilidad (ya no digamos la curiosidad) de hacer que esas conversaciones sean entendidas como parte de la salud sexual. Sin embargo, estas tres suposiciones están muy lejos de ser reales.

Una se inhibe, es cierto, porque a veces no sabe cómo plantear dudas y situaciones que parecen demasiado "íntimas" como para ser expuestas ante un extraño (porque, en general, esa es la relación que una tiene con el doctor). Este silencio también es responsabilidad de los médicos.

Un estudio de la Universidad de Chicago encontró que los ginecólogos y obstetras no suelen conversar con los pacientes sobre su vida sexual. La investigación, publicada en el Journal of Sexual Medicine, consistió en averiguar cómo se da la comunicación entre doctores y pacientes, y estos son los principales hallazgos: sólo dos terceras partes de los doctores preguntan a sus pacientes qué tan activos son sexualmente; tan solo el 40% pregunta si hay problemas sexuales o de disfunción; y únicamente el 28% pregunta como rutina la orientación sexual de los pacientes. No falta quien diga que la orientación sexual no es competencia del ginecólogo, sin embargo, si éste asume que su paciente es heterosexual y no lo es, aumentan las probabilidades de hacer una mala interpretación de síntomas o de dar un diagnóstico equivocado. Para terminar: sólo el 29% de los doctores tiene como hábito preguntar a sus pacientes si su vida sexual es satisfactoria.

Estas cifras son reflejo de un fenómeno social y cultural más grande. Stacy Tessler Lindau, líder de la investigación en la Universidad de Chicago, afirma que muchos doctores evitan preguntar para no "molestar u ofender" a los pacientes con preguntas "inapropiadas". Y por otra parte, al no haber muchos tratamientos enfocados a mejorar la vida sexual de la mujer (como en el caso de la disfunción, que sí hay remedio para los hombres), los ginecólogos prefieren no hacer preguntas para las cuales no tienen soluciones. Cuando leo esto y pienso en América latina, donde la religión y la ideología han tendido un cerco de silencio y culpa en torno a la sexualidad, imagino que los porcentajes de diálogo son menores, y los motivos del silencio médico, mucho más complejos.

La vida sexual no está separada de la salud física y psicológica. "Preguntar si una mujer es sexualmente activa no es suficiente para poder identificar si existe algún problema de disfunción o una dolencia más seria", afirma Lindau. Y vaya que es necesario averiguarlo. Para muestra, un estudio de 2011 realizado por la Universidad de Michigan: de las 2,269 mujeres encuestadas, el 25% reportó haber tenido dolor en la vulva durante el coito, pero sólo el 2% se atendió. Este padecimiento (vulvodynia) puede ser consecuencia de la candidiasis, infección micosa que a largo plazo puede desencadenar procesos cancerígenos.

¿Por qué callan los ginecólogos? Hay cientos de respuestas posibles. Lo que queda claro es que las mujeres seguimos sufriendo en silencio y que nuestra educación sexual está llena de falsos pudores que nada tienen que ver con la salud. La buena noticia es que estas ideas pueden modificarse a favor de la vida. Pero, para ello se necesita que también los médicos dejen de perpetuar los silencios. Así, el llamado de la Dra. Lindau es para que los ginecólogos tomen la iniciativa y se interesen en el historial sexual de sus pacientes, de manera que puedan hacerse una idea más completa y certera de la salud general de las personas que atienden.

Independientemente de que los doctores quieran o no dar el paso, nosotras debemos hacer la parte que nos corresponde; si estamos esperando a que el doctor lo haga por nosotras, lo más probable es que no ocurra. Hay que iniciar la conversación, preguntarle cuantas veces sea necesario hasta que nos dé una respuesta clara. Al mismo tiempo, nosotras tenemos la responsabilidad de informarnos, de buscar grupos de apoyo y diálogo, intercambiar lecturas, documentarnos, etc.

¿Qué opinas, crees que los ginecólogos y obstetras deberían conversar más con sus pacientes?

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