Servicio de escort para mujeres

Un hombre contrata a una mujer guapa e interesante para que lo acompañe a una comida de negocios. Después, quizás, irán a un bar a tomar algo. Si la chica, las reglas del servicio y la billetera del cliente lo permiten, puede que terminen teniendo sexo. A grandes rasgos, en eso consiste un servicio de escort pensado para la clientela masculina. Y, con las variaciones pertinentes, también para la femenina.

Basta abrir el periódico y buscar en la sección de clasificados a los "escort boys" o chicos de compañía. Hay unos anuncios bastante parcos y hasta mal redactados. Uno piensa: "son principiantes o algo raro esconden". Otros, en cambio, muestran un servicio más profesional: "Marcelo, 29 años. Educado, interesante conversación, sexy, buen gusto para vestir, confiable, adaptable, carrera universitaria, hablo inglés. Tu mejor compañía en fiestas o cenas de negocios. Cita previa de reconocimiento".

No falta quien, ante situaciones como ésta, se pone a la defensiva, invoca a los dioses y suspira mirando al cielo murmurando cosas como: "yo hay moral" o "a dónde hemos llegado"... Sin embargo, hay otras maneras de mirar el fenómeno. Una de ellas es entender de dónde viene y a qué necesidad responde. Antes de juzgar, sería bueno preguntarse de qué se trata el servicio y por qué las mujeres recurren a él.

Primero que nada, se trata de una situación más o menos inédita en nuestra historia. Aunque podrían parecerse, los gigolós y vividores no tienen nada que ver con los "escort boys". Con los vividores y gigolós no hay nada explícito, es un juego más o menos perverso donde se mezclan el poder, el dinero, la conveniencia y la insatisfacción. Con los escort boys hay un acuerdo económico explícito por la prestación de un servicio que empieza y termina cuando la mujer decide.

Para ilustrar la complejidad del asunto, la revista Marie Claire publicó un artículo que reunió el testimonio de cuatro chicos escort. Lo primero que salta a la vista es que estos hombres tienen muy claro hasta donde llega su servicio. Unos sólo ofrecen acompañamiento sencillo, que consiste en jugar al caballero galante en una fiesta o una cena de negocios, una actitud que oscila entre la complicidad y la actuación. Otros, además del acompañamiento social, sí prestan el servicio de acompañamiento sexual.

En sus testimonios, los chicos escort no sólo hablan de su oficio con profesionalismo, sino que se refieren a sus clientas con mucho respeto. En su mayoría, se trata de mujeres independientes, inteligentes y emprendedoras, que han elegido conscientemente estar solteras, ya sea temporal o definitivamente. Entonces, uno se preguntaría por qué estas mujeres recurren a un escort si tienen tan bien asumida su independencia. Una posible respuesta es que representan una minoría en un mundo donde las reglas dictan que, por ejemplo, una empresaria sola no es tomada en serio, pero si va acompañada por un "practicante" o un "consultor", la cosa cambia.

Otras mujeres buscan un escort para poder salir tranquilas: cenar, ir al cine, conversar sin más, tomar una copa, ir a bailar y evitar a los borrachos en pose de conquistador. Hay otras que optan por un servicio completo a domicilio... mientras su marido está con su amante o en uno de sus múltiples viajes. Por último, hay quienes recurren a un acompañante para sacarse de encima a los amigos y familiares que las miran con lástima por estar solas.

Se trate de una prestación social o sexual, el servicio de escort para mujeres nos plantea varias reflexiones y matices a considerar:

- Este tipo de comercio sexual nada tiene que ver con la prostitución ejercida desde la miseria, el abuso y el proxenetismo. Estos jóvenes escort son profesionales y profesionistas, con todo lo que ello implica.

- Existe todavía una desigualdad generalizada en términos de libertad sexual. Por ejemplo: un hombre soltero que sale con muchas mujeres es un "ganador", en cambio, una mujer que sale con varios hombres es juzgada por ser "más fácil que la tabla del 1". Entonces, ¿hay o no un ejercicio igualitario de la sexualidad?

- Hay mujeres que prefieren no llegar solas a una reunión por miedo a ser tachadas de "solteronas". O bien, temen ir a una fiesta llena de parejas porque existe un rechazo muy sutil -pero real- por parte de otras mujeres, que las consideran una "amenaza" por el simple hecho de estar solas.

- Durante muchos años la posibilidad de contratar un servicio de escort estuvo reservada a los hombres. Quizás por ello se mira con sospecha que una mujer con independencia económica y sexual recurra a este tipo de servicios.

¿Ustedes qué opinan? ¿Les parece que este tipo de servicio es legítimo y necesario? Chicas, ¿contratarían un servicio de escort?

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