Carne de cerdo, ¿sí o no?

Por Gabrimar Lascurain

No sé si tú seas de las personas que le tienen cierto respeto a la carne de cerdo y evitan comerla debido a la mala fama que existe alrededor de ella; lo más común es escuchar que es muy grasosa por lo que no es buena para la salud o bien que puedes contraer enfermedades, la más mencionada, la triquinosis. Pero no sé si también has escuchado todo lo contrario, que si eliges las partes magras de la carne del cerdo, y se come sin abusar en las cantidades, su consumo puede ser una excelente opción en una dieta equilibrada ya que contiene todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. Hoy veremos las cualidades que este alimento puede darte para que tú decidas si le das una oportunidad.

Carne de cerdo / iStockphoto

Podemos encontrar información en pinturas rupestres y en algunos relatos mitológicos, que nos indica que el consumo de este producto data de 30,000 años al menos; en aquellos tiempos, el cerdo era un animal salvaje (jabalí) que se conseguía tras largas horas de cacería. La crianza del cerdo que actualmente conocemos data de hace unos 5,000 años. Para la cultura griega y romana era un excelente producto, pues casi todas sus partes eran aprovechadas. Es importante mencionar que después de tantos siglos, los métodos de crianza y conservación de estos animales han logrado disminuir su valor calórico, de ahí que la calidad de carne que podemos conseguir es superior, además de que algunos cortes como lomo y chuletas, pueden ser tan o más magros que el pollo, cordero o res.

La carne de cerdo puede aportarte grandes beneficios, además de ser una carne con mucho sabor:

-Altas dosis de proteína, una sola porción puede cubrir el 50% de la dosis diaria que necesitamos consumir.

-Es un alimento muy nutritivo y equilibrado en su composición.

-Rica en vitaminas del tipo B como la tiamina, riboflamina o vitamina B12, importante para el metabolismo de las grasas y proteínas, así como en la liberación de energía a través de los alimentos.

-En cuanto a minerales, contiene potasio, fósforo y calcio, las tres sales en las que el cerdo es dominador.

-Bajo contenido de grasas saturadas, por cada 100 gr., sólo 2.4 gr. son grasa saturada, es decir, menos del 10% de lo que podríamos ingerir por día, así que los niveles de colesterol no se aumentan y no se afecta el sistema circulatorio.

-Aporta grasas monoinsaturadas de tipo ácido oleico, parecida al del aceite de oliva. Esta grasa ayuda a reducir el colesterol malo y subir el bueno. Es importante decir que la carne de cerdo posee menos colesterol que otros tipos de carne y su aporte calórico no es tan alto como se pensaba.

Es muy importante la elección de la carne que vamos a consumir; debemos elegir la más fresca, firme al tacto, de un tono rosado-rojizo, buen olor, con poca grasa, que no presente grumos verdosos, blancos o amarillentos; la parte trasera del cerdo es la más recomendada para el consumo; para obtener los cortes más magros, elige los que tengan la palabra "lomo" o "centro". Evita los embutidos.

La forma de cocinarla también tiene mucho que ver; se recomienda al horno, a la plancha o la parrilla, evita agregar manteca, aceite o crema, y eso sí, no abuses; para que su ingesta sea saludable, la cantidad debe ser menor a los 150 gr.

En cuanto a la temida triquinosis, este parásito puede ser transmitido no sólo por la carne de cerdo; para evitarlo en este caso, la recomendación es muy sencilla: una correcta cocción de la carne eliminará cualquier parásito o bacteria que pudiera existir.

Es cierto que al cerdo lo relacionamos con suciedad pues lo ubicamos metido en un chiquero o porquerizo; bueno, el hábito de estos animalitos de permanecer sumergidos en el lodo se debe nada más y nada menos a que no poseen glándulas sudoríparas y utilizan el barro para refrescarse.  Independientemente de este dato, las condiciones de salubridad y control de calidad que existen actualmente en las granjas modernas, garantizan una adecuada crianza y productos de gran calidad.

En definitiva, si eliges las partes más saludables del cerdo y las preparas de manera adecuada, puedes tener un gran aliado en éste tan satanizado producto, ¡aprovéchalo!

Recuerda… ¡tú generas el cambio!

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