Ciudades de película

El año pasado, el estreno de Medianoche en París de Woody Allen reactivó las ganas de visitar la Ciudad Luz, y hoy sus locaciones atraen más turistas que nunca: el Musée Rodin (Hotel Biron, 79 Rue de Varene) se señala como el lugar donde Carla Bruni ofició de guía turística para Owen Wilson, y mismo status cinematográfico alcanzaron el hotel Le Bristol (112 Rue du Faubourg Saint Honore) y la joyería Chopard, en Place Vendôme. Desde la orilla del Sena que se luce en el póster, Allen mostró el encanto de París en toda su magnitud, como Bertolucci hizo en 2003 con Los soñadores y Jean-Luc Godard en Sin aliento (1960), para citar dos clásicos de su tiempo.

Pero pocos filmes le rindieron un homenaje tan directo a la capital francesa como Paris Je t’aime, con capítulos dedicados a sus diferentes barrios: Le Marais con su Place des Vosges –la plaza más antigua de París– y el Cementerio Père Lachaise, famoso por albergar las tumbas de Chopin, Edith Piaf, Jim Morrison y Oscar Wilde, entre otros. También se luce la estación del metro, Tuileries y el barrio de Montmartre, zona del Moulin Rouge (82 Boulevard de Clichy) de Nicole Kidman y pintoresco vecindario de Amelie (Audrey Tautou). Sus fanáticos se sorprenden al encontrarse con la verdulería Au Marché de la Butte (fácil de encontrar en el Passage des Abbesses) y con el café donde Amelie trabajaba (Les Deux Moulins, 15 rue Lepic y Rue Cauchois), y se sonríen al ver las cabinas de fotos instantáneas que llevaron a Amelie a fantasear con Nino, instaladas en muchas de las estaciones de metro de París.

La televisión también la ama, especialmente desde que fue el escenario del último capítulo de la serie Sex And The City. Grupos de fanáticas de la serie buscan la tienda de Dior (30 Avenue Montaigne) donde Carrie dio por perdido su collar y quieren conocer el hotel donde vivió con el ruso Petrovsky (Plaza Athénée, 25 Avenue Montaigne). También Gossip Girl estuvo aquí: ojos atentos reconocieron la inconfundible bolsita de macarrons de Ladurée (75 Champs Elysées, la casa central) en manos de Serena y Blair mientras recorrieron la ciudad).

Volviendo al cine, el circuito turístico marca visitar el Museo de Louvre, sólo que desde 2006 –año del estreno de El código Da Vinci– la gente prefiere fotografiarse allí de noche y de rodillas, como lo hizo Tom Hanks, con la pirámide de fondo. Y a pocos metros de ahí, los viajeros descansan en Place Colette, en el café de Angelina Jolie en El turista (2010). Los fashionistas reconocen la fuente en Place de la Concorde como el lugar donde Anne Hathaway arrojó su celular y se libró de Meryl Streep en El diablo viste a la moda y, para los más chicos, París es la ciudad de Ratatouille. La terrorífica tienda que el padre de Remy le describe con ratas colgadas en las vitrinas es real (es Aurouze, en 8 rue des Halles, y data de 1925.

No se puede visitar París sin pasar por la Catedral de Notre Dame, escenario de Enseñanza de vida (2009, con Carey Mulligan) –entre muchísimas otras–; subirse a los tradicionales bateaux mouche que usaron Julie Delpy y Ethan Hawke en Antes del atardecer (2004) tras su encuentro en la librería Shakespeare and Company (37 Rue de la Bucherie, escenario también de Medianoche… y Julie & Julia). Delpy usó la ciudad como escenario de otro de sus filmes: Dos días en París (2007) y fue por más con la versión Dos días en Nueva York, a estrenarse en pocas semanas. Si quedan ganas de más perlitas cinematográficas, en las afueras espera Versailles, locación real de María Antonieta de Sofia Coppola, Medianoche y Valmont, de Milos Forman.

EL OMBLIGO DEL MUNDO. Pocas ciudades fueron tan retratadas por los realizadores como Nueva York. Caminarla es sentir que ya estuvimos antes, trasladados por la imaginación y por escenas que nos acompañaron a lo largo de toda la vida. Cruzarse con carteles avisando sobre una filmación es parte de la rutina, especialmente desde que en 1998 las chicas de Sex And The City hicieron suya Nueva York. Sólo una escena les bastó para catapultar a los cupcakes de Magnolia Bakery (401 Bleecker St.) y tanta fue la popularidad que ganó “la casa de Carrie” (66 Perry St.) en Greenwich Village que hoy un cartel en su frente solicita hacerse la ansiada foto y dejar propina... que será entregada a la caridad. En su versión cinematográfica la historia de Sarah Jessica Parker & Co. sumó a los escenarios a la Biblioteca Pública (también la de El hombre araña y Cazafantasmas, en 5ta Av. y 42 St.) y le sumó popularidad al Brooklyn Bridge (escena final en Cómo perder a un hombre en diez días)

Otros turistas ocasionales en busca de una vista de la Estatua de la Libertad, recuerdan en Battery Park los años ‘80 con su Buscando desesperadamente a Susan de Madonna, los ferrys de Secretaria ejecutiva y vislumbran Ellis Island, el lugar donde Will Smith sorprendió a Eva Mendes en Hitch, en 2005.

Entre los clásicos también están la fachada de Tiffany’s, inmortal en Desayuno en Tiffany’s; la tienda Serendipity (225 E 60th St., la del film homónimo que aquí se conoció como Señales de amor) cuyos sundaes hicieron leyenda Kate Beckinsale y John Cusack. Las Gossip Girl volvieron a poner de moda al campus de la Universidad de Columbia (el de El espejo tiene dos caras) y a la tienda de lujo Henri Bendel (712 5th Av., también en Loca por las compras), y lo mismo hizo Ben Stiller con el Museo de Ciencias Naturales, 79 St. y Central Park West en Una noche en el museo.

Siguiendo ese rumbo, los cinéfilos se topan con el Lincoln Center, locación de El Cisne Negro (también en Nunca me olvides con Reese Whiterspoon). Reina de las comedias románticas ‘80-’90, Meg Ryan y sus personajes se hicieron una con la ciudad: una escena clave de Cuando Harry conoció a Sally es en el Arco del Triunfo de Washington Square (inolvidable en Descalzos en el parque, 1967), y los fanáticos de la comedia visitan el bar Katz’s (205 E. Houston St.) e imitan la escena del falso orgasmo, y luego recorren el pabellón egipcio del MET.

En Sintonía de amor, Ryan recreó con Tom Hanks la escena del desencuentro de Algo para recordar (1957, con Cary Grant) en el Empire State. Y el dúo se reencuentra en Tienes un e-mail, con NYC de fondo y contenido, como en No me quites a mi novio (Madison Square), la nueva versión de Arthur (Dylan’s Candy Bar, en 1011 3rd Av., y la estación Grand Central Terminal) y Guerra de novias (el Hotel Plaza). El Rockefeller Center, con su árbol de Navidad y su pista de patinaje sobre hielo, es la imagen de Mi pobre angelito, y de todas las imágenes de Times Square en la gran pantalla, nos quedamos con la de Vanilla Sky (con Tom Cruise, desierta) y Soy leyenda (con Will Smith, postapocalíptica). También reluce en Encantada y es escenario de un desopilante flash mob en Con derecho a roce (con Mila Kunis y Justin Timberlake), también rodada en Grand Central y su Central Cafe.

El Central Park, corazón de Manhattan, fue usado hasta el cansancio y no cansa. Recordamos Sueño de amor (con Ralph Fiennes y Jennifer Lopez, zoo incluido, inspiración de Madagascar) y New York I Love You. Su Boathouse (donde Carrie Bradshaw se cayó al agua), el Castillo Belvedere (Quedate a mi lado) y sus paisajes son habituales en films de todo tipo, ¡hasta Los Pitufos estuvieron ahí! Y su estatua de Alicia en el País de las Maravillas ascendió de categoría ahora que Robert Pattinson se sentó allí en Recuérdame (2010). ¿Otra imperdible? La Fuente Bethesda, inolvidable desde Un día muy especial con George Clooney y Michelle Pfeiffer.

LONDON CALLING. Notting Hill (1999) marcó un antes y un después para Londres y el cine. “La puerta azul” (280 Westbourne Park Road), Hugh Grant, así como el barrio homónimo con su Portobello Road se volvieron atractivos tan poderosos en las guías de turismo como el mismo Big Ben. Tanto es así que el año pasado millones de fans se movilizaron para mantener abierta la librería favorita de Julia Roberts, la Travel Bookshop (13 Blenheim Crescent).

Woody Allen dejó Manhattan por una temporada y encaró aquí su etapa europea: en Match Point ofreció un pantallazo del londinense moderno. Y para citar otros puntos de interés en otras películas: el Tate Modern en Southbank (El Diario de Bridget Jones) y el teatro The Globe en Southbank (réplica del original de Shakespeare, utilizado en Shakespeare apasionado). En estas calles, Guy Ritchie ambientó la primera Sherlock Holmes y cientos de parejas se enamoraron con su escenografía en Realmente amor. La Abadía de Westminster (El Código...), la estación King’s Cross (Harry Potter) y Piccadilly Circus (Jugando con el destino, con Keira Knightley), así como el Palacio de Buckingham (Die another day y La Reina) y el British Museum (Posesión de Gwyneth Paltrow) son parte de la peregrinación cinematográfica londinense. No hay que dejar afuera el British Sealife Aquarium (Closer) o el imponente London Eye, donde Kirsten Dunst y Paul Bettany se olvidaron del mundo en Wimbledon.

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