Publican las cartas entre ingeborg bachmann y paul celan

Buenos Aires, 8 de marzo (Télam, por Mora Cordeu).- La correspondencia entre la austríaca Ingeborg Bachmann (1926-1973) y el rumano Paul Celan (1920-1970) muestran a través del género epistolar una relación marcada por el peso de las palabras o su ausencia, la intermitencia en el silencio, los esporádicos puntos de encuentro y una continuidad en la escritura que persiste en ese territorio común -tan próximo y tan lejano- elegido por ambos.

Las casi doscientas cartas de los principales poetas en lengua alemana de posguerra se extienden desde junio de 1948, cuando Celan le escribe el poema "En Egipto", hasta 1961, aunque manda dos cartas posteriores en septiembre de 1963 y la última el 30 de julio de 1967.

"El poeta surrealista Paul Celan, a quien alcancé a conocer hace dos noches (el 16 de mayo de 1948) se ha enamorado de mí, que magnífico. (

…

). Lamentablemente, se tiene que ir a París en un mes. Por el momento mi habitación es un campo de amapolas porque le encanta inundarme de flores", escribe Ingeborg a sus padres.

Cuando los dos se cruzan, ella es una estudiante de filosofía de 22 años, austríaca cuyo padre estuvo afiliado al Partido Nacionalsocialista de los trabajadores alemanes, mientras que Celan de 27 años, es judío de origen rumano y ha perdido a sus padres en un campo de concentración alemán.

La correspondencia reunida en el libro "Tiempo del corazón" (Fondo de Cultura Económica), esta traducida por Griselda Mársico; editada y comentada por Bertrand Badiou, Hans Holler, Andrea Stoll y Barbara Wiedemann; además se incluyen las cartas entre Bachmann y Gisèle Lestrange, esposa del poeta y entre Celan y el escritor suizo Max Frisch,

Al principio es Bachmann quien le escribe de manera entusiasta para chocar con un Celan lacónico que tarda en responderle, aunque con el paso del tiempo será el poeta en sostener la relación por la vía epistolar. Siempre hay uno de los dos que la renueva.

La relación de Celan con Giselle Lestrange, con quien se casa y el nacimiento de su hijo Eric, produce cortocircuitos entre ambos, pero las cartas prosiguen -muchas escritas por Bachmann quedan sin enviar-; hay encuentros breves, como las jornadas del Grupo 47 en Niendorf a fines de mayo de 1952 y la reanudación de la relación amorosa después de unas jornadas en Wuppertal en octubre de 1957 hasta mayo de 1958.

El 20 de octubre de 1957 le escribe Paul a Ingeborg: "Tiempo del corazón, los/ soñados representan/ la cifra de medianoche.// Alguno habló en el silencio, alguno calló, / alguno se fue por su camino/ Proscripto y Perdido,/ en casa.//

Ay catedrales, Ay, catedrales no vistas, /ay aguas no escuchadas, / ay relojes bien adentro de nosotros".

Ahora es el poeta en tomar la iniciativa, en tapar los silencios de Bachmann, y esa demanda va tornándose reproche por la actitud que él supone tiene ella frente a la críticas literarias que alteraron profundamente a Celan. Sobre todo cuando lo acusaron de plagiar a otro poeta judío, Yvan Goll (las primeras acusaciones se remontan a agosto de 1953).

Pero la relación epistolar no se interrumpe: "Mañana te mudas a una nueva casa:¿Puedo ir pronto y salir a buscar una lámpara contigo?", le escribe Paul, en noviembre de 1957, utilizando una metáfora que es una constante entre los dos.

Cinco días después, desde Munich, le escribe Ingeborg y le dice: "A veces te hablo a París como si estuvieras solo allí, y a menudo enmudezco cuando me doy cuenta de que tú estás con todo allí, cuando me doy cuenta de que yo estoy con todo aquí. Pero después pondremos claridad, y no más confusión,¡y saldremos a buscar la lámpara!".

Y el 23 de noviembre le contesta Paul: "Ahora iré pronto, no por mucho tiempo, por un día, por un segundo día. Si tú quieres y lo permites. Y luego saldremos a buscar la lámpara, Ingeborg, tu y yo, nosotros".

Pero nada saldría según sus deseos. En octubre de 1958 Max Frisch le pide a Bachmann que viviese con él. Ella acepta -ya se ha encontrado personalmente con Giselle en París- y a su vez le pide a Celan que se escriba con Frisch. Así ocurre pero no hay una razón lo suficientemente fuerte como para cortar la correspondencia de Ingeborg y Paul.

Es la crisis psíquica que cada vez envuelve más a Celan, la que conspira y termina por quebrar la continuidad epistolar. En 1960, el 25 y 27 de noviembre tienen lugar los últimos encuentros personales en Zurich.

"He dejado atrás un par de años no muy satisfactorios (...) En las próximas semanas se publica un nuevo libro de poemas míos. Hay diversas cosas entretejidas allí, por momentos seguí un camino -estaba prácticamente escrito- `bastante ajeno al arte`. El documento de una crisis, si quieres. ¿Pero qué sería la literatura si no fuera también eso, y si no lo fuera radicalmente?", le escribe Paul, en septiembre de 1963.

En mayo de 1970 Celan se arrojó al Sena, y un año más tarde Bachmann publica su novela "Malina" , sobre las relaciones humanas y la violencia que se instaura para destruirlas.

Ella fallece en el exilio, en 1973, hablando no alemán sino italiano, en una clínica romana casi un mes después de haberse quemado viva en su apartamento de la Via Giulia. (Télam):-

mc-mag

08/03/2012 17:20

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